No por sabido es menos verdad.
Cada año, cuando presenciamos los desfiles de alta costura, de nuestros corazones y de todos nuestros sentidos solo nos sale un palabra... ¡Arte!
Y es que el arte se vive por todos los rincones de París esos días... Las calles se llenan de mujeres fascinantes que, deprisa, van de un lado a otro en su propia pasarela de estilo... Los restaurantes, a rebosar, se convierten en auténticas tertulias de tendencias tras asistir a las presentaciones de los más grandes de la moda. Y, por último, los desfiles... que sin apenas haber nacido, mueren dejando una estela de belleza que, en minutos, arrasará las redes del mundo y con solo una imagen nos dirá: en París hay arte, ¡mucho arte!
Pues bien. Superados los primeros…
