NO SÉ SI LO HAGO POR MI CUERPO o si lo hago por mi mente. Tampoco sé si lo hacemos para nosotros mismos o nos mueve más la presunción que la salud... Lo que sí sé es que siempre, siempre, tenemos una razón para empezar un régimen y otra, mucho más fuerte, para dejarlo.
Es duro y largo... Es poco social y muy individual. Cuando nos ponemos a dieta, no solo tenemos que dejar de comer, tenemos también que dejar de salir con amigos, de tomar una copa, de desayunar con las amigas, de ir al cine (por lo de las palomitas), de quedar para cenar –prohibídisimo– y, por supuesto, de irnos de viaje. En fin, un cambio de vida a la austeridad, la sosería, la apatía, la desazón y…
