EN LA CALDERA DE TEJEDA la naturaleza pone en su sitio al hombre. Aquí tomamos consciencia de nuestra pequeñez, vulnerabilidad y fragilidad. Por un lado, la sucesión de cumbres, barrancos y abismos nos fascina; por otro, infunde una mezcla de temor y respeto. No es de extrañar que este fuera el centro del mundo mitológico, simbólico y taumatúrgico de los antiguos pobladores de Gran Canaria, recientemente convertido en Patrimonio de la Humanidad bajo el nombre de Paisaje Cultural del Risco Caído y Montañas Sagradas. Por tanto, es el lugar por el que comenzar la ruta para entender el pasado aborigen de la isla, cuyo universo cultural estaba íntimamente ligado a la naturaleza.
Frente al pueblo de Tejeda, al otro lado del Roque Nublo, que los guanches consideraban un monte sagrado,…
