El actual contexto empresarial es, por decirlo de alguna manera, retador. A la etapa pospandémica, con importantes deudas que muchas empresas tuvieron que asumir y que ahora toca pagar, se han añadido una crisis energética derivada de la guerra, una inflación histórica que empobrece a toda la población, un cambio climático que no solo se conoce, sino que se sufre, y un mercado laboral con claros signos de obsolescencia profesional ante una inteligencia que cada vez es más artificial.
Como ya indicó Henry Mintzberg, reconocido experto mundial en gestión de organizaciones, la primera falacia en estrategia es que el plan parta de unas predicciones, algo que el contexto actual imposibilita hacer. Pensando que esta incertidumbre empieza a parecer estructural, quizá podríamos quedarnos aquí, decir “bye, bye” a la estrategia y,…