¿Imponer o convencer? ¿Ordenar o motivar? Estas han sido, históricamente, algunas de las grandes diferencias que han separado a los jefes de los líderes. El “esto se hace así (porque yo lo digo)” hace tiempo que quedó atrás, teóricamente, porque, en la práctica, sigue siendo más común de lo que se suele admitir, y sustituir la mera jerarquía por el liderazgo ha pasado de ser importante a imprescindible, aunque cada vez sea más difícil de ejecutar. Sin embargo, es posible lograrlo con voluntad, esfuerzo y algo de método.
CAMBIO TECNOLÓGICO Y CULTURAL
Conforme el entorno se va volviendo más híbrido, como consecuencia del auge del teletrabajo, los retos de liderar equipos son cada vez más complejos. A nadie se le escapa que es más fácil motivar y acompañar a personas…