Cuando, de cría, iba por mi pueblo con alguno de mis primos, era habitual que me preguntaran «¿y tú, chica, de quién eres?». La respuesta solía ser una retahíla de nombres y datos que se alargaba hasta que quien me lo había preguntado caía en quién era mi padre, mi madre o, al menos, mis abuelos. «La de Javi Gepeto, de los que viven en la calle El Cristo, hijos de Vicente el comunista». Así hasta que mi interlocutor, que solía ser interlocutora, se quedaba conforme.
Volví a aquella retahíla la semana pasada. No fue porque nadie me preguntara de quién soy, sino porque, en unas jornadas en las que coincidimos, la escritora Aurora Pimentel dijo que habíamos sustituido el «¿y tú de quién eres?» por «¿a qué te dedicas?».…