La quinta entrega de 007 transcurría en Japón, y en esta ocasión el agente más famoso del mundo tenía que enfrentarse de nuevo a la organización SPECTRE, cuya traducción a nuestro idioma era “Ejecutivo Especial para Contraespionaje, Terrorismo, Venganza y Extorsión”. La película se rodó en 1967 y fue un éxito tanto en Japón como en el resto del mundo. Toyota supo aprovechar el potencial cuando fueron llamados por Albert R. Broccoli para sacar en la cinta este modelo y ponerlo en manos de Aki, la colaboradora japonesa de 007 en esta aventura. Pero existía un problema; el actor británico (Sean Connery) medía prácticamente 1,90, con lo cual era muy difícil meterle en el habitáculo y poder grabar bien las escenas correspondientes. ¿Solución? Toyota quitó el techo al coche. De…
