En marzo, justo antes de que la ciudad de Nueva York se cerrara por culpa de la pandemia causada por la COVID-19, Taylor Rae Almonte, una prestigiosa coach personal de boxeo, rebuscó entre sus herramientas caseras para entrenar. “Buscaba unas mancuernas, pero, de casualidad, encontré mi antigua cuerda de saltar”, cuenta. Almonte ya solía usar la cuerda como parte del calentamiento antes de subir al ring, pero nunca se había planteado hacer un entrenamiento completo con ella. Aunque al verse limitadas en sus opciones, decidió probar.
“Al principio no se me daba muy bien, me dolían los pies enseguida” dice, pero en un par de semanas tanto los tobillos como los pies se le fortalecieron y, antes de que se diera cuenta, saltaba 30 minutos seguidos unas 4 o 5…