Luchas contra la corriente embravecida, el agua te salpica, difícilmente mantienes el control, la adrenalina y la excitación se disparan y cuando parece que vas directa a una roca en medio del cauce, la corriente te salva y te devuelve al remanso del río, de ese río que te lleva entre montañas que prometen aventura. Tu multiván te ha permitido llegar hasta el punto de salida de tu travesía. La temporada de deportes acuáticos ya está aquí. Dentro de tu vehículo llevas calzado de agua, prendas térmicas, bañador, toalla, saco, esterilla, chaqueta de montaña, chancletas que sujetan los tobillos… Y frente a ti, la promesa del exotismo de los ríos del Atlas marroquí, donde el kayaking encuentra su cauce natural.
Atravesar en ferry el estrecho de Gibraltar y continuar por…