Anne-Cecile Comar, cofundadora del estudio de arquitectura Atelier du Pont, respondió al desafío y, juntos, concibieron un espacio reconstruido con barro de la isla, madera reutilizada, marès (la roca natural de las islas), cerámica y textiles también locales. Una finca, con 130 hectáreas, que acoge espacios para el yoga, el baile, clases de cocina, una piscina excavada en la roca, música, un gimnasio en un bosque, agricultura regenerativa, talleres de cerámica… El proyecto arquitectónico, respetuoso con la obra original, preservó elementos fundamentales en el carácter menorquín como los grandes forjados, las aberturas arqueadas, los techos abovedados, las paredes encaladas o los canalones en las paredes. Son Blanc es, pues, fiel a los principios de la arquitectura bioclimática y aspira a la autosuficiencia hídrica, energética y alimentaria, gracias al aprovechamiento de…