El árbol que esta vez nos ocupa es uno de los más característicos del otoño, con sus tonos rojos y amarillos, alfombrando el suelo en forma de hojas secas. Quién más quién menos, todos hemos paseado alguna vez por una calle o un parque poblado de arces, que también pueden ser reconocidos por sus frutos alados. Su nombre científico, Acer, viene del latín y significa afilado, por la forma que suelen tener sus hojas, en ocasiones picudas o bien por la dureza que presenta su madera, muy apreciada para todo tipo de usos. Y hablando de su utilidad, el arce es un gran partido ya que de él se extrae el tan querido (en algunas zonas del mundo) sirope de arce, que se caracteriza por su particular dulzor y ese…