Las investigaciones sobre cómo se crea el apego dan la razón a ese pellizco en el estómago que sienten las mamás cuando, pasadas las famosas 16 semanas, vuelven al trabajo: lo que necesita el bebé para desarrollarse bien es pasar el máximo tiempo posible con sus papás.
Eulàlia Torras lo explica muy bien en su libro La mejor guardería, tu casa (ed. Plataforma): “¿Qué aportan sus sonrisas, sus juegos, sus abrazos, su contacto físico, sus sonidos, las palabras de la madre en su “conversación” con el bebé? Como sabemos, ese intercambio emocional, in- tuitivo, sensible… aporta no solamente algo poético, emocionante y bello, sino básicamente los fermentos de toda la evolución. Así, del interés de la madre en su hijo, emerge el interés del bebé. De la comunicación de la…