Hace menos de cien años que los humanos empezamos a fabricar plástico. Se trata de un producto impermeable, resistente, maleable y barato y, al parecer, omnipresente en el planeta Tierra. Se ha encontrado plástico en los puntos más remotos, como la nieve de la Antártida o en la fosa de las Marianas; y los más cercanos, como el aire, la comida o el agua. De hecho, hay microplásticos en nosotros mismos: nuestro cuerpo lo almacena y se puede encontrar en riñones, pulmones, testículos, útero y, sobre todo, en el cerebro.
PLÁSTICO EN EL CEREBRO
Así lo refleja un estudio publicado por la revista Nature en el que científicos de la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque (Estados Unidos), aseguran que pudieron aislar 10 gramos de plástico de un cerebro humano…