La preferencia por el sabor dulce es algo muy extendido, pues se suele asociar a sensaciones agradables y placenteras. El azúcar favorece la liberación de endorfinas, que provocan bienestar y, por tanto, la demanda de más dulce. Esta sustancia aporta energía a nuestro organismo, pero tomada en exceso puede tener un grave impacto en nuestra salud.
Una dieta rica en azúcar se relaciona con mayor riesgo de sobrepeso u obesidad y con un incremento del riesgo cardiovascular y metabólico, además de fomentar la aparición de caries y de alterar la flora intestinal, responsable, en parte, de nuestras defensas.
BOLLERÍA, GALLETAS, HELADOS, CHOCOLATES, REFRESCOS, ZUMOS Y BEBIDAS ENERGÉTICAS SON LAS PRINCIPALES FUENTES DE AZÚCAR La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir el consumo de azúcar tanto en la población adulta…