El primer paso para detectar un posible caso de asma es estudiar los síntomas relacionados, como la tos o la falta de aire. Y cuando estos se agravan y se vuelven más frecuentes es cuando se produce el ataque de asma. Además, hay algunos factores, como alergias, aire frío, humo, infecciones virales o practicar ejercicio, que pueden desencadenar ataques, dado que las personas asmáticas tienen las vías aéreas muy sensibles.
ATENCIÓN A LAS SEÑALES
En el caso de un adulto, pero especialmente en los niños, hay que estar alerta ante una posible crisis asmática, sobre todo ante las señales que la desencadenan, para planificar cómo actuar, aunque no siempre dichas señales conducen a un desenlace de urgencia. Respiración silbante, carraspeo, incapacidad para mantenerse sentado o de pie, fatiga inusual, opresión…