Durante el cambio de estación, nuestro sistema nervioso se vuelve especialmente vulnerable. Pasamos una primera fase de adaptación por el cambio climático que solo se puede combatir con un sistema inmunológico protegido y, de la misma forma que cuando cambiamos al frío, nuestras mejores aliadas son las vitaminas, que nos aportan, en su gran mayoría, los alimentos. Las vitaminas son sustancias orgánicas complejas que deben estar en las dietas en cantidades moderadas.
Son esenciales para nuestro organismo, ya que metabolizan las proteínas, las grasas y los hidratos de carbono, un trabajo que le cuesta mucho más al cuerpo realizar, por sí mismo, con la llegada del calor. También forman células y tejidos, por lo que son especialmente necesarias en personas en crecimiento o con sistemas inmunológicos frágiles.
Existen trece compuestos…