El calor y la exposición al sol son dos factores que propician la dilatación y la circulación lenta de la sangre por las venas, cuya función consiste en llevarla de vuelta al corazón. Cuando este retorno venoso es insuficiente, aparecen síntomas como hinchazón y pesadez. Con el tiempo, las paredes de las venas que están sometidas a una mayor tensión pierden elasticidad y, con ello, su capacidad de contener la sangre, por lo que afloran las varices. Ambos síntomas, cansancio y dilataciones venosas, son los más característicos de la insuficiencia venosa crónica, una enfermedad que, según datos de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, afecta a entre un 20 y un 30 % de la población adulta, a la mitad de los mayores de 50 años, y es cinco veces…