Achispar los dulces
El vino, dulce y seco, blanco y tinto, y muchos licores (de café, naranja, almendras, brandy, ron, orujo, whisky...) se utilizan muy a menudo en repostería. El alcohol no solo aporta sabores especiales, aromas y, en algunos casos, color; también sirve para emborrachar bizcochos y masas, para hacer flambeados, reducciones, almíbares y caramelos, gelatinas, compotas... incluso actúa como conservante. Es un clásico de los postres tradicionales, como las frutas al vino, donde se usa bastante cantidad, pero con una larga cocción para evaporar el alcohol. El licor suele añadirse en pequeñas dosis, a veces con cocción y otras sin ella –en este caso, no serían postres para niños–. La mayoría de veces, los licores y vinos son intercambiables entre sí, variando el sabor final.
Peras al Oporto…
