Cuando hablamos de pasta, lo primero que se nos viene a la cabeza son platos de diario con macarrones o espaguetis. Y si es para invitar, de los ravioli, canelones o lasaña no salimos. Pero hay muchas más pastas (larga, corta, plana, cilíndrica...) y salsas (arrabiata, puttanesca, ragú, vongole, funghi, frutti di mare...) para quedar de lujo.
● A cada pasta, una salsa. El tamaño y la textura de la pasta hace que sea más adecuada para un tipo de salsa u otra. Por ejemplo, los rigatoni y tortiglioni (tubos cortos y con estrías), más vistosos que los macarrones, son perfectos para guisos, estofados o salsas densas, porque permiten una mayor adherencia. A los espaguetis y bucatini (algo más gorditos) les van más suaves y ligeras, que resbalen, y con…
