Los edificios, facultados por las normativas municipales, establecen una nueva escala con mayores densidades y alturas, más importancia a la vinculación con la ciudad, a la adaptación a las características del lugar y a las visuales al paisaje urbano y natural; mayores espacios públicos y verdes; plantas, volúmenes, fachadas y estructuras moduladas; una distribución que responde a sus funciones y a las demandas inmobiliarias, ofreciendo mayores alternativas en superficie y distribución interna de las unidades y mayor complejidad en la consistencia de función, espacio y estructura; más importancia y variedad en los espacios recreativos de uso común y un lenguaje contemporáneo que refleja la función pero establece alteraciones o contrastes que eluden la estricta repetición aportando dinamismo, singularidad aunque algunos recursos se repitan, y, también complejidad, en secuencias de líneas,…
