Villalba, una ciudad que ha sabido resurgir de sus cenizas, alberga una historia fascinante que se remonta a tiempos antiguos, testigo de invasiones, destrucción y renacimiento. En el siglo VIII, fue arrasada por un feroz incendio tras la invasión musulmana, pero su rastro se pierde aún más atrás, en documentos que datan del siglo V. Los indicios de su origen celta son innegables: la ubicación estratégica donde hoy se erigen la iglesia, el castillo y la villa antigua fue, en su día, un castro, una fortificación celta que dominaba la defensa del territorio. Durante más de 400 años, Villalba desaparece de la historia, para reaparecer en el siglo XII bajo el nombre de Vilarente, renacida como un enclave con un futuro prometedor.
El símbolo indiscutible de la ciudad es su…