Cuando el majestuoso Templo Brihadishwara, dedicado al poderoso dios Shiva, fue finalmente concluido, los sacerdotes del imperio Chola emprendieron un viaje sagrado por todas las tierras del reino. Su misión era encontrar a jóvenes vírgenes de gran belleza y noble linaje, destinadas a convertirse en Devadasies, las siervas de Dios. Estas elegidas, seleccionadas con el más estricto criterio, debían consagrar su vida al templo, y a su deidad, como bailarinas. Cada día, tras completar su educación en las artes sagradas, realizarían la ceremonia matrimonial, un rito en el que, a través de su danza, se unirían simbólicamente a Shiva, su eterno esposo.
Las jóvenes Devadasies, que ingresaban al templo antes de la pubertad, vivían una existencia marcada por la devoción y la disciplina. Cada noche, con melodías dulces y movimientos…
