Roma, una ciudad que se despliega como un poema a medida que uno deambula por sus calles adoquinadas, es un deleite para los amantes de la historia y la arquitectura. Cada rincón de la ciudad parece congelado en el tiempo, con relatos impresos en cada piedra, en cada esquina. A lo largo de más de dos milenios, esta ciudad eterna ha sido testigo de la evolución de imperios, la destrucción de unos para dar paso a otros, y la creación de monumentos arquitectónicos que resisten el paso de los siglos.
La Plaza Navona, un emblema de esta historia viva, nos transporta a épocas lejanas. En la antigüedad, era el estadio de Domiciano, capaz de albergar a una impresionante audiencia de 30,000 espectadores.
Su diseño, alargado y ovalado, aún evoca la…