¿Has pensado alguna vez que un día, de repente, puedes perderlo todo?, ¿la casa de tu infancia, tus recuerdos más queridos, tus mejores amigos, tus sueños, tus planes, tu familia, tu gente, todo lo bello? A mí me sucedió no hace mucho. Tenía 18 años. Todo se derrumbó y no entendía si con esa destrucción también se exterminaba a nuestro pueblo. Sigo sintiendo rabia, a veces resignación. Otras, desesperación.
Un día, el Estado Islámico (ISIS), llegó a nuestra ciudad, Qaraqosh. La resistencia no duró mucho y tuvimos que huir con lo puesto. La alternativa era convertirnos al Islam, pagar un rescate o dejar que nos cortasen la cabeza. No puedo contar muchos detalles de aquellos días… Es como una película y me resulta muy difícil distinguir lo real de lo…
