La noticia llega en voz baja, como una ráfaga de viento imprevista, helada, que te sube por la espalda y te deja sin aliento. «Sehaquitadolavida…». Nunca se dice en voz alta, porque es un hecho que no se puede expresar, angustioso, pero, sin embargo, nos afecta cada vez más cerca. Afecta a amigos, amigos de amigos, conocidos, jóvenes en la flor de su juventud, padres de familia, ancianos y mujeres de todas las edades. Algo insoportable se adueñó de su mente y de su corazón, arrebatándole toda esperanza.
Nos devanamos los sesos buscando las causas, nos preguntamos si existen señales de advertencia. Quisiéramos comprender.
Aunque a veces, de hecho, las razones parecen evidentes otras veces damos golpes de ciego en la oscuridad. Es impactante la temprana edad de tantos jóvenes…