Escribo estas líneas sin haber tenido acceso al libro físico El Ermitaño. Las escribo, por tanto, a tientas, imaginándome tocándolo, plenamente consciente de que la dimensión material del libro es tan importante para la editorial Kyrie, y su fundador Francis Marín, como su contenido. Su texto. Su ilustración.
A tientas, digo, como vivimos los humanos, guiados por una llamada que es a la vez nítida, agua clara, e invisible cual agua clara.
El ermitaño, arquetipo vivenciado por Javier Melloni, ha escuchado esa llamada y se embosca, anhelante de la cabaña o la cueva, un útero materno que le regala la naturaleza. ¿Huye o busca? Se pregunta el lector. ¿Se refugia del mundo hostil o se entrega al devenir de la vida? ¿Es el ermitaño soledad o solidaridad? Melloni, y Francis…