Escribía Leon Bloy, conocido ensayista francés (1846-1917): «Se vive sin pan, sin casa, sin amor, sin felicidad; no se vive sin misterio. La naturaleza humana es así. No podemos eludir el misterio cuando estamos hechos a imagen y semejanza de Dios» (Diario de un convertido, citado en Civiltà Cattolica 4139, p. 422). Nuestro mundo no sufre solo por falta de pensamiento, como decía Pablo VI, sino también por falta de misterio.
¿Qué es el misterio? Recurramos a la etimología. Según los expertos, parece que la raíz del verbo griego myeō, del cual proviene nuestro concepto, significa estar con los ojos y la boca cerrados. El misterio, pues, es algo que supera nuestra capacidad de ver, de hablar y comprender. Por eso atrae tanto. Volviendo al pensamiento de Leon Bloy, ese…