Nochevieja de 1999 (vigilia del año 2000)
Si observo lo que el Espíritu Santo ha hecho con nosotros y con tantas otras «empresas» espirituales y sociales que trabajan hoy en la Iglesia, no puedo no tener esperanza en que Él seguirá actuando, y lo hará siempre con la misma generosidad y magnanimidad. Y no solo mediante obras que nacerán ex novo de su amor, sino también por el desarrollo de las que ya existen, como la nuestra.
Para empezar, para nuestra Iglesia, sueño con un clima más ardiente como Esposa de Cristo. Una Iglesia que se manifieste al mundo más hermosa, más una, más santa, más carismática, más conforme a su modelo: María. Es decir, mariana, más dinámica, más familiar, más íntima, mejor configurada a Cristo, su Esposo. Sueño con…