Era una hermosa mañana otoñal. Andrea había salido con su madre de paseo, pero no quiso decirle donde iban. Al llegar cerca de un bosquecillo su madre le explicó: «Hoy vamos a coger setas».
Nada más entrar, junto al tronco de un árbol caído, encontraron una que, por ser del mismo color que el tronco moribundo, pasaba desapercibida. «Mamá, ¿las setas son animales o vegetales? Esta se ha camuflado como un camaleón», preguntó la niña. Su madre sonrió por la ocurrencia y respondió: «Son vegetales». «Pues son unos vegetales muy extraños –observó Andrea –, ¡no son verdes, no tienen flores, ni hojas…!». «Efectivamente, no son verdes porque no tienen clorofila. No tienen flores, pero si tienen frutos».
Mientras daba explicaciones, su madre se agachó para mostrarle con detalle otra seta…
