CUSTODIAR
Leo el artículo «Custodiar, un verbo en la frontera», del número de enero. Acabábamos de reparar una avería de la sembradora y me he quedado hasta que se terminara la faena; apenas un cuarto de hora. De un vistazo he ojeado los titulares, sobre todo porque sin gafas y en la pantalla del teléfono me costaba leer la diminuta letra. Pero ya solo el título me atraía: custodiar. Me ha venido a la cabeza aquella palabra que, como tantas otras cosas, me enseñó hace cosa de dos o tres años mi hermano Jorge: curatela. Me parecía, a priori, que la relación era evidente; cuidar, preservar, custodiar. Hay un fondo común que implica dar la vida, o estar dispuesto a ello, por proteger a alguien. Luego, ya en el ordenador,…
