Aquella noche tenía un color especialmente plateado. La luna lucía radiante, sin una nube. Marina, una estre lla de mar, sumergida en las aguas transparentes disrutaba contemplando el cielo. Le parecía un gran océano en el que también había estrellas.
–Mamá, ¿cómo nacen las estrellas celestes?, dijo la estrellita de mar.
–¡Qué preguntas me haces Marina!, respondió sorprendida su madre.
–¡Es que son tan brillantes!, señaló la pequeña.
–A ver… Cuando su madre, que era una gran bola de energía, encerró en su interior suficiente fuerza, explotó para dar vida a numerosas estrellas, le explicó sencillamente
–¿Y su mamá muere?, preguntó asustada la estrellita.
Pero la madre contestó con mucha calma: Tranquila, solo se transforma.
Aquella respuesta dejó muy pensativa a Marina. Pasó días dando vueltas a esta manera de…
