Célebre desde su lanzamiento, en 1993, y uno de los emblemas de Omega, el Seamaster Diver 300M, que recoge el legado de aquellos primeros relojes de inmersión de las décadas de 1960 y 1970, se renueva este año con nuevos modelos. Nuevos relojes que se alejan de su ya familiar estilo en cerámica de los últimos años y que permiten elegir entre distintas opciones metálicas que van desde el acero y el titanio hasta el Oro Bronce, aleación propia de Omega, enriquecida con elementos nobles como el oro con contraste de 9 quilates (en un 37,5%), el paladio y la plata. La gran ventaja de este material, además de su belleza, es su gran resistencia a la corrosión sin sufrir oxidación por verdín, lo que le hace envejecer lentamente y,…
