Cuando hablamos de un reloj Cartier siempre hay una historia detrás que cuenta la evolución de una forma a lo largo de los años. Cartier se convirtió muy pronto en el rey de los relojes forma, aquellos que no eran redondos. Santos, Tortue, Tank, cuadrados, rectangulares, ovoides, Cartier se ha reivindicado desde sus orígenes como el relojero de las formas. Manteniendo siempre, eso sí, sea cual sea la forma elegida, sus códigos estéticos. Unos códigos estéticos muy reconocibles que afirman su identidad atemporal como el cabujón de zafiro, los números romanos, las agujas azuladas de espada, la firma secreta, etc.
En el caso del reloj Baignoire su origen hunde sus raíces en la propia historia de la marca, aunque su aparición pública se hizo en 1958 con la denominación de…
