Tras el largo y merecido descanso estival, empezamos el otoño con renovadas energías, como ocurre con la relojería suiza, que sigue creciendo a buen ritmo. Otro tanto sucede en nuestro país, donde las expectativas son muy buenas. Y es que en los ocho primeros meses del año las importaciones de relojes helvéticos han aumentado un 6,5%. Cifra discreta si se quiere, pero importante y en sintonía con el mundo del lujo en general, que tiene un excelente comportamiento.
Lo cierto es que la industria del tiempo es muy dinámica. Como no podía ser de otro modo, a menudo se vincula a diversas actividades que nos proporcionan nuevas experiencias y nos trasladan a otros mundos, tales como la náutica, el automovilismo, el espacio, los océanos, la moda, el diseño, la cultura,…
