La mayor y más importante feria de relojería del mundo entero, Baselworld, ha cerrado sus puertas, confirmando lo que ya les adelantábamos en la pasada edición de R&E, a la vuelta del Salón de Ginebra: la creatividad relojera no pasa por sus mejores momentos. Con propuestas correctas, desde luego, atractivas incluso en muchos casos, pero sin nada realmente sorprendente, sobre todo desde un punto de vista técnico, este será, una vez más, un año de transición.
Y es que es justo reconocer que, entre unas cosas y otras, acá y allá, la coyuntura internacional no ayuda mucho.
La relojería suiza, que, como venimos diciendo, no atraviesa sus mejores horas, con cifras en negativo a nivel global e importantes mercados en retroceso, no quiere correr riesgos y apuesta por la vía…