Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, el mítico guerrero castellano del siglo XI, forma parte de un arraigado imaginario popular. Su personalidad y sus hazañas, entre lo histórico y lo legendario, han alcanzado a lo largo de siglos una extraordinaria difusión. Han contribuido a ello multitud de romances, dramatizaciones (Le Cid, de Pierre Corneille, acaso la más conocida), poemas («polvo, sudor y hierro— el Cid cabalga», en inolvidable verso de Manuel Machado), novelas (como Sidi, de Arturo Pérez Reverte), películas como la superproducción de Anthony Mann, cómics y hasta videojuegos; pero perdura con la categoría de un clásico literario un cantar de gesta anónimo: el Poema de Mio Cid. Redactado alrededor del año 1200, presenta la figura del héroe de acrisolados valores humanos, recto proceder militar, extrema sensibilidad familiar…
