El ciclo de las grandes semanas de la moda ha concluido. París, Milán, Londres y Nueva York han presentado propuestas que definen las tendencias para la primavera-verano 2025. Las pasarelas se han transformado en espacios de reflexión y vanguardia, donde cada desfile, con su propia narrativa visual, ofrece un reflejo complejo y, a la vez, accesible de las inquietudes contemporáneas, invitándonos a un futuro que armoniza la tradición con lo más avanzado de la estética. Entre el ingenio de los diseñadores y la audacia de las colecciones, queda claro que la moda continúa su marcha, libre de fronteras, hacia nuevas propuestas que se atreven a mezclar lo clásico con lo disruptivo.
El desfile de Prada, en colaboración con Raf Simons, fue un claro ejemplo de cómo la moda puede ir…
