¿Por qué escribir “48 horas en Sucre” si pasamos seis días? La respuesta tiene que ver, en primer lugar, con lo que yo llamaría la Rebelión de los Itinerarios y, en segundo, con una objeción que debo a un exjefe que, en un arranque de inspiración editorial, cuestionó la existencia de esta sección bajo el incontrovertible argumento de que “nadie viaja a una ciudad en el extranjero para estar solo 48 horas”.
Tras dos años de gestiones logramos concretar una visita a Sucre, Bolivia, con una tercia de objetivos: impartir conferencias, talleres y hacer una prospección para un artículo sobre Cal Orcko, un sitio paleontológico del periodo Cretácico del que hablaré más adelante. El enemigo a vencer sería, como debimos sospechar desde el inicio, un itinerario tan apretado que no…