En la costa del Mediterráneo francés, frente a la ciudad de Marsella, una fortificación se construyó sobre una pequeña isla del archipiélago de Frioul para proteger a la ciudad de invasores y, al mismo tiempo, crear un escenario que ha dado cobijo a muchas historias, algunas reales y otras producto de la imaginación. DOBLE PERSONALIDAD El castillo de If, como se conoce a esta antigua fortaleza, tiene dos rostros. Uno es el pragmático: fue construido como una edificación impenetrable contra los ataques españoles, tal como lo ideó Francisco I en 1516. Sobre todo, tenía que defender las incursiones marítimas. Sin embargo, su función cambió en el siglo XVII, pues al ver que se trataba de un sitio inexpugnable se transformó en una prisión estatal donde se encarcelaron religiosos, políticos, republicanos…