HACE UNOS 3 770 AÑOS, un comerciante insatisfecho llamado Nanni lanzó una retahíla de quejas sobre una operación comercial que había salido mal y con la que le dijo todo lo que pensaba al supuesto mercader inmoral, un compatriota babilonio llamado Ea-nasir.
Aunque esto sucedió en la antigua ciudad de Ur (en lo que actualmente es Irak), la reclamación, grabada en una tablilla de arcilla, todavía se hace eco entre los consumidores. Incluye reclamaciones por transacciones financieras turbias, productos de mala calidad y una importante falta de servicio al cliente. El objeto ganó el récord Guinness a la hoja de reclamaciones más antigua del mundo, mientras que las quejas de Nanni, de hace cuatro milenios, siguen inspirando una cantidad infinita de memes, historietas y comparaciones en internet.
“¡TE INFLIGIRÉ DOLOR!”…
