Y, aún así, podemos aprender mucho de esas obras talladas en roca, pintadas sobre piedra, dibujadas en el lodo o construidas en la superficie de la Tierra. Tal vez lo más importante es que sociedades nativas americanas prósperas han habitado esta masa continental (isla Tortuga, como muchas tribus prefieren llamar a Norteamérica) durante decenas de miles de años.
Estos sofisticados petroglifos, pictogramas y geoglifos ayudan a conectar pasado, presente y futuro. Para las comunidades que descienden de tribus nativas, este arte representa un regreso a casa y la revitalización de las formas de vida tradicionales que destruyó el colonialismo.
“Tenemos mucha suerte de mantener nuestra religión, nuestra cultura y nuestra lengua; todas las naciones tribales entienden la lucha que implica preservarlas”, explica el jefe Ben Barnes, de la tribu shawnee,…