A UNA HORA EN AUTO POR LA autopista de Gardez, al sur de Kabul, hay un giro brusco a la izquierda por una carretera sin pavimentar. El camino sigue por el lecho de un río seco y pasa por aldeas pequeñas, controles paramilitares y torres de vigilancia. Un poco más adelante, la vista se abre sobre un valle sin árboles, con trincheras y muros antiguos expuestos.
En 2009, un equipo de arqueólogos afganos y extranjeros y trabajadores locales comenzó a desenterrar miles de estatuas budistas, manuscritos, monedas y monumentos sagrados en este sitio épico. Han salido a la luz monasterios y fortificaciones enteras que se remontan al siglo III d. C. La excavación fue, por mucho, la más ambiciosa en la historia de Afganistán.
Sin embargo, una casualidad geológica pone…