FANTÁSTICAS ESCENAS del monte Fuji, de la artista Yayoi Kusama, están impresas en papel; la diseñadora Yumi Katsura confecciona vestidos de novia con este material, y el director de cine David Lynch crea litografías con el mismo. El papel japonés hecho a mano, o washi, se encuentra en sombrillas, joyería e incluso cubrebocas para protegerse del coronavirus. Su historia se remonta 1 300 años.
Por tradición, el washi se empleaba en pergaminos, libros y biombos. En 2014, la UNESCO le otorgó el estatus de Patrimonio Cultural Intangible gracias a las tradiciones de su elaboración en tres lugares: Hamada, en la prefectura de Shimane; Mino, en Gifu, y Ogawa/Higashichichibu, en Saitama. “Ni el washi ni los artesanos que lo elaboran recibieron la designación, sino las técnicas”, cuenta Takes-hi Kano, uno de…