ES DIFÍCIL IMAGINAR lugares tan distintos como Ciudad de México, Delhi en India y Gary en Indiana, Estados Unidos. No obstante, tras años de visitar esas ciudades me di cuenta de que las recuerdo porque tienen algo en común: el aire contaminado que las asfixia. En Delhi, en 2016, la contaminación era tan densa que el viento la arrastraba al interior de edificios modernos; en Ciudad de México, en 1972, me picaban los ojos por el esmog, y en la misma década, pero en Gary, podía olerlo dentro de un auto con las ventanas cerradas.
A pesar de que la contaminación es omnipresente -o quizá por eso-, no se toman medidas suficientes para combatirla. Es indignante, ya que se trata de un asesino global que provoca siete millones de muertes…