EN SU PEQUEÑO ESTUDIO en Milán, Osvaldo Menegazzi, de 89 años, crea sus propias versiones de las clásicas barajas de tarot desde los años setenta. Estas están hechas de papel grueso y se tiñen a mano; los rostros parecen mirarte a lo largo de los siglos. De los incontables mazos de tarot que inundan el mercado cada año, los de Menegazzi, formalmente entrenado en las bellas artes, son únicos, sobre todo porque se sienten muy personales. “Le carte parla-no”, suele decir. “Las cartas hablan”.
Él es una de las razones por las que los amantes del tarot, como yo, vienen a Milán. A mediados del siglo xv, las familias Visconti y Sforza, gobernantes de Milán durante más de dos siglos, comisionaron a un artista local llamado Bonifacio Bembo para que…