A primera vista sería difícil identificar qué tienen en común los cepillos de dientes, las llantas, los cigarrillos y los zapatos.
Pero, si ponemos atención, descubriremos que, como muchos objetos de nuestra vida cotidiana, están hechos en mayor o menor medida del mismo material milagroso: plástico.
Este material hoy es un problema global. Cuando el plástico se mezcla con otras sustancias –entre ellas, otros plásticos, como en los zapatos–, es difícil o imposible reciclarlo. En muchos lugares no es posible reciclarlo, incinerarlo o desecharlo en un vertedero, por no mencionar los otros desechos que terminan en ríos y mares. En general, tras una breve vida útil, a los artículos de plástico les esperan siglos de existencia como basura.
Terminan en los ríos y en el mar. Se convierten en trozos…
