¿QUÉ SERÍA de una película de miedo sin el ominoso rechinar de la duela? Los efectos de sonido –llamados foley– añaden un valor crucial a cualquier filme. “El reto –según el artista de efectos de sonido, John Roesches crear algo en sincronía con la película que sea creíble por completo”. Paso uno: ver una escena en silencio. “Oigo el sonido en mi mente”, aclara. Luego, con sus colegas Shelley Roden y Scott Curtis, juguetea con un sinnúmero de artefactos y accesorios en el estudio de Skywalker Sound, en el condado de Marin, California, para intentar replicarlo. Para hacer un foley en una escena de patinaje sobre hielo, por ejemplo, arrastra crampones sobre concreto. ¿Y si la trama debe adquirir un giro peligroso? Exprimir una gamuza mojada, según Roesch, produce el…