Cual racimos de frutas grises, penden del frío techo de piedra de un antiguo templo maya, mientras nos miran fijamente con ojos que brillan como el oro con el fulgor rojizo de nuestras linternas mineras.
Los murciélagos, dentudos y hambrientos, tienen orejas largas, casi transparentes, como las de un conejo, arrugadas caras lobunas y, en la parte superior de los hocicos, una hoja nasal alargada con forma de lanza: una proyección démica que usan para la ecolocalización.
Estos murciélagos misteriosos viven en la península de Yucatán, justo en el límite de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, pero no se guarecen en millaradas como lo hacen otras especies, informa Rodrigo Medellín, el principal experto mexicano en mamíferos voladores y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, en Ciudad…