El origen de la esfera, como ornamento navideño, se remonta a los celtas, antiguos pobladores del norte de Europa, quienes tenían la costumbre pagana de adornar durante el invierno un abeto que representaba al Árbol del Universo. Entre los adornos utilizados estaban los frutos. Hacia el siglo VI, San Bonifacio, evangelizador de Alemania, sustituyó el abeto por un pino, decorándolo específicamente con manzanas.
La tradición, ahora cristiana, de colocar el árbol ornamentado durante la temporada invernal se fue expandiendo por Europa. Para el siglo XVII, en Bohemia, las bolas de cristal elaboradas por los sopladores de vidrios empezaron a utilizarse, en sustitución de las manzanas, como adornos del pino navideño. Dos siglos después, un fabricante de Lauscha, Alemania, inventó una técnica para producir esferas de vidrio soplado, con lo cual…