Una visita al Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, no está completa sin echarle un vistazo a la Sala Mexica. Ahí residen dos piezas monumentales de la arqueología mexicana que, teniendo el mismo origen, siguieron distintos caminos para, finalmente, reencontrarse en dicho recinto. Se trata de las esculturas Piedra del Sol (mejor conocida como Calendario Azteca e identificada como el segundo escudo nacional) y Coatlicue. Esculpidos durante el periodo Posclásico Mesoamericano (900-1521 d.n.e.), ambos monolitos formaron parte del equipamiento ritual del Templo Mayor, en Tenochtitlan. Después, al sobrevenir la destrucción de la capital mexica a manos de los conquistadores españoles, los dos quedaron sepultados, siendo desenterrados en 1790, hacia finales de la época virreinal. A partir de entonces continuaron por senderos distintos, siendo el de la Coatlicue…
